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prevaricacion y cohecho

Prevaricación y cohecho. ¿En qué se diferencian?

tEn los últimos años escuchamos continuamente en las noticias que tal persona está acusada de delitos de prevaricación y cohecho. Sabemos que son delitos asociados con la corrupción, política o empresarial. Pero, ¿conoces exactamente en qué se diferencian ambos delitos? ¿por qué casi siempre van de la mano? ¿pueden cometerse de forma independiente? Te lo explicamos de forma sencilla en tugesto, tus abogados y asesores online de confianza.

Delito de prevaricación

Lo primero que debemos saber es qué significa el término “prevaricar”. De acuerdo con la definición de la RAE, se entiende por “prevaricación” el delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta.

En esta primera toma de contacto, ya sabemos que se trata de un delito que sólo pueden cometer personas con cierta autoridad o cargo. En otras palabras, debe cometerlo un funcionario público.

Dentro del delito de prevaricación, hay distintos tipos, según la persona que lo cometa y por qué motivo.

Prevaricación cometida por un funcionario o autoridad pública

El Código Penal condena a todo aquél funcionario o autoridad pública que cometa un delito de prevaricación al dictar una resolución administrativa injusta (a sabiendas de que lo es).

Dentro de los tipos de prevaricación efectuados por un funcionario o autoridad pública encontramos la prevaricación por nombramiento de cargo público. Es decir, nombrar a alguien para un cargo público a sabiendas de que no cumple los requisitos. O lo que todo el mundo conoce como “poner a dedo”.

Prevaricación cometida por un juez, magistrado o letrado de la administración de justicia

Del mismo modo que los funcionarios y las autoridades, los jueces y otros cargos judiciales pueden cometer prevaricación. ¿Cómo? De distintos modos y con distintas repercusiones.

  1. Dictando sentencia injusta contra un reo. Dependiendo de si se dicta sentencia injusta por delito grave, leve, y de si la sentencia se ha ejecutado o no.
  2. Cuando se dicta cualquier otro tipo de resolución injusta. En este caso encontramos dos situaciones: cuando se dicta resolución injusta sin más, y cuando se hace por imprudencia o ignorancia.
  3. Se puede dar prevaricación también cuando un juez se niega a juzgar a una persona o un delito sin justificación.
  4. En última instancia, se considera prevaricación el hecho de retrasar la acción judicial con el fin de conseguir una finalidad ilegítima.

Delito de cohecho

Explicábamos al principio que los delitos de prevaricación y cohecho suelen ir de la mano. No obstante, el delito de cohecho es mucho más fácil de cometer y más fácil de demostrar que el anterior.

Según la RAE, entendemos por “cohechar” la acción de sobornar, corromper con dádivas al juez, a una persona que intervenga en el juicio o cualquier funcionario público. Es decir, comete un delito de cohecho quien convence a un segundo para cometer prevaricación. Pero el delito de cohecho es más complicado que esto.

El delito de cohecho se regula en el Código Penal como un “delito contra la administración pública”.  Así, tenemos dos tipos de cohecho: el activo y el pasivo.

Dentro del cohecho pasivo encontramos el cohecho pasivo propio y el impropio. En el delito por cohecho pasivo-propio se condena a aquellos funcionarios o autoridades que, en provecho propio o de un tercero, solicite o acepte un soborno.

En segundo lugar, se entiende que se ha cometido un delito de cohecho pasivo-impropio cuando una autoridad o funcionario acepta sobornos por el simple hecho de ocupar un cargo o para conseguir cualquier cosa (aunque no sea ilegal).

Por último, se puede dar lugar a cohecho activo cuando una persona corrompe a una autoridad o funcionario mediante sobornos. Es decir, en este caso hablamos del sobornador, no del sobornado.

Prevaricación y cohecho, juntos y separados

Por lo tanto, una vez conocemos las diferencias entre prevaricación y cohecho, podemos entender cuándo se dan juntos y cuándo separados.

Prevaricación y cohecho van de la mano cuando hay un soborno y este no sólo se acepta, si no que se lleva a cabo por parte de un cargo público una acción ilegítima como consecuencia.

Prevaricación y cohecho no irían de la mano cuando existe soborno (o intención) pero no una acción ilegítima después por parte del funcionario o autoridad.

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tugesto • 5 diciembre, 2017


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